Sábanas más pequeñas que el tamaño de la cama. No las cambiaron en una semana pese a que lo solicité. Cuando pedí unas más grandes me trajeron una frazada extra… un día me dejaron todas las toallas mojadas sobre la mesa. Tuve que solicitar varias veces que me hicieran habitación pues a veces llegaba cerca de las 1 pm y no estaba hecha.
Aire acondicionado ruidoso. Ventanas sin aislación que dificultaban dormir, desde piso 6 se escuchaba toda la noche los autos y motos.
Piscina techada no es climatizada, es fría (lo escogimos pensando tenía buena temperatura para nadar con mi hijo todos los días ahí pero estaba congelada).
El personal de hotel no habla español y solo inglés básico. Pedí que llamaran transfer que tenía número para que hablaran en portugués con el y me respondieron “ya intentaste tu misma enviarle whats app?”
Pedí habitación al lado con mi papá y primer día estaba en otro piso, luego en el mismo más lejos, pero no consideran ni se fijan en solicitudes.
Los menús de niños tienen carne o pollo salteado muy duro y quemado, no pudo comerlo.
Solo rescató que dos adultos mayores que atieden en restaurant, Sergio y un chileno, fueron los más amables con nosotros.