Estuvimos alojados aquí para unas pequeñas vacaciones de tres días en París. La ubicación es muy buena en una calle tranquila por la noche y perfecta para descansar. La habitación en la última planta tiene los armarios construidos aprovechando la forma del tejado, por lo que si tienes ropa larga para colgar o estás haciendo unas vacaciones con mucho equipaje igual no es adecuada. Nuestra habitación solo tenía ducha y por eso no me gustó, me encantan las bañeras y ese detalle me dejó muy decepcionada... además si eres vergonzoso la ducha tiene una gran ventana y te ven desde el edificio de enfrente. El lavabo no es muy grande y está ocupado por la puerta... deberían haber puesto una puerta corredera para aprovechar el espacio. Los enchufes de diseño están colocados por alguien que no llevaba el nivel encima cuando hacía los trabajos, aquello parece un tetris, cada uno para un lado... si yo fuera el dueño eso no se habría quedado así!!!! La climatización no es muy buena, si estabas sentado en el sofá más de diez minutos te quedabas congelado...Lo mejor la atención del personal, que es de diez y el desayuno. No utilicé el servicio de habitaciones. Y el "gimnasio" es muy pequeño.