Habíamos pagado 200 euros por una habitación para dos adultos y 1 niño. Llegamos y la cama era de 1.35, un sofá pequeño y viejo y con un colchón fino e incómodo y ya está. Ahí es donde ha dormido el padre de mi chiquillo, y digo dormir por decir algo. Ni albornoz, ni toalla, ni vaso extra, todo sólo para dos personas. Tampoco había nevera para guardar bebidas frías, y sólo había una tele en el salón, no había en la habitación. Baldosas de las paredes rajadas, mobiliario más viejo que la mayoría de huéspedes que van a cofrentes, y encima el baño, que daba al salón, apestaba muchísimo a cloaca. Horrible. Es de los peores hoteles en los que he estado con diferencia. Por no hablar de que luego me han querido cobrar el tercer huésped y encima me han dicho que tendría que haber reclamado yo. Claro, y pasarme las vacaciones pendiente de que arreglen lo que ellos han hecho mal.
El balneario, bueno, había un pañuelo de papel a saber de qué o de quién dentro del agua y nadie vino a limpiarlo. Olía a salfumán, o a desinfectante, que se te metía eso en los pulmones y ya no parabas de toser.
Y el bufet todo bastante mediocre, la verdad. La calidad mínima, insípido y poca variedad.
En fin, para no volver.