Hotel situado en la parroquia de Encamp, lo suficientente cerca de Andorra la Vella como para llegar en cuestión de minutos y lo suficientemente lejos para escapar de la masificación del centro. Es un hotel bastante antiguo pero al que se ha hecho una actualización muy buena. El personal nos ha atendido de diez, el desayuno variado y abundante y el único pero que lo pongo es al baño de la habitación que quizás no es todo lo cómodo que esperaba, la mámpara de la ducha es insuficiente y a la tapa del inodoro ya le ha llegado el momento de la renovación, no por sucia sino por antigua (este material termina amarilleando con el tiempo y no ofrece buen aspecto), también comentar que no tiene aire acondicionado y desgraciadamente con esta ola de calor que estamos padeciendo y de la que ni Andorra se libra, se echa en falta.