Hotel nuevo, con habitaciones nuevas sin ninguna pretensión: no caja fuerte, solo una silla para sentarse, sin cómoda ni mini-nevera. El baño bien, pero carece de colgadores donde ponerlas toallas de mano y si mides menos de 1,80 vas a tener problemas para entrar o salir de la ducha. La presión del agua era buena.
Aparte de lo espartano de la habitación, tanto el hotel como el personal fallan en los detalles: éramos tres personas en la habitación, una cama doble y una supletoria. Tuvimos que recordarles todos los días que necesitábamos toallas para tres personas. El check-in era a partir de las tres, pues aunque había tres personas en recepción sin hacer nada, hasta las 3pm no se molestaron en hacernos el check-in. La localización era ideal, con la estación de metro de Hammersmith a 5 min. andando.