Un hotel que tiene potencial, pero está bastante descuidado, tal vez por ser temporada baja (febrero). Aunque el trato sea correcto, no hay suficiente personal, y no es que estén muy bien organizados: llegando a las cinco de la tarde no tenían la habitación preparada (aparentemente, ni pensado en qué habitación nos iban a meter), no sabían qué precio habíamos reservado, no estaba la cama supletoria ni las mantas, y tampoco estaba muy limpia la habitación.
La puerta automática en la entrada del hotel sólo funcionaba para salir, y había que entrar por un laterla, por la cafetería; no había nadie en recepción. La habitación en sí es buena, pero le falta un arreglo y una limpieza a fondo. De las cuatro lámparas una no tenía bomiblla, y las otras una diferente cada una, la nevera estaba sucia, la pared tenía marcas de humedad .... la televisión muy pequeña y de las viejas (de tubo y analógica, con decodificador para la TDT), etc.
Al estar muy cerca del comedor no puedes dormir hasta que no terminen las cenas y de recoger después.
Para ir en febrero es un hotel frío, sin calefacción en las habitaciones. O usas el aire acondicionado como calefacción (y no duermes por el ruido), o pasas frío por la noche.
El desayuno justito, hay que ir a buscar a alguien que te atienda, porque en la cafetería no hay nadie cuando se supone que abren.