Italia es uno de esos países que deben parte de su fama a la comida. Las cartas de los restaurantes de todo el mundo ofrecen pizza y pasta, y los añejos italianos se han convertido en piezas muy cotizadas de cualquier bodega que se precie. No se trata únicamente de los clásicos: algunas recetas han tenido la suerte de refinarse y actualizarse con el paso de los siglos, mientras que otras se han convertido en éxitos mundiales tan solo unas décadas después de inventarse.

    Cada parte de Italia aporta algo especial a su icónica gastronomía, en la que los ingredientes más sencillos se convierten en creaciones únicas y apetitosas. Así que no es de extrañar que en el país destaquen numerosos destinos imprescindibles para cualquier gourmet. Eso sí, te recomendamos tener cerca algún pañuelo para cuando tu boca se haga agua leyendo esta lista.

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    Ñoquis en Verona

    Aunque los ñoquis no son originales de Verona, esta ciudad medieval junto al río Adige, al norte de Italia, es sin duda alguna el lugar que los ha hecho verdaderamente propios. El plato en sí es bastante sencillo; tan solo consiste en pequeñas bolas de masa blanda con salsa. Pero si se preparan correctamente, estas pequeñas esferas se desharán en tu boca, motivo por el que son un entrante habitual desde que las legiones romanas las trajeran a casa de sus campañas por el extranjero.

    Los ñoquis desempeñan un papel importante en el Carnaval de Verona, una tradición que se remonta al año 1531, cuando un noble adinerado respondió a la escasez de alimentos donando dinero a los pobres para que pudieran comprar harina y preparar el plato. Desde entonces, el último viernes del festival se conoce como Venerdi Gnocolar o "viernes de ñoquis".

    Entre los restaurantes que no puedes perderte se encuentran Ristorante Osteria Casa Vino y Antica Trattoria Pero D'Oro.

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    Risotto en Milán

    Es posible que Milán sea más famosa por las casas de moda que por los restaurantes, pero la capital de Lombardía también ha hecho alguna que otra contribución a la cocina italiana. La más notable es el popular risotto alla milanese, que se prepara añadiendo caldo de carne o verduras al arroz local hasta que alcanza una textura compacta y cremosa.

    El color amarillo característico y ese sabor terroso tan potente del plato milanés se consiguen añadiendo azafrán. Cuenta la leyenda que a un aprendiz de soplador de vidrio le gustaba tanto añadir esta pigmentación a sus creaciones para la catedral de Milán que su maestro bromeaba con que sería capaz de echárselo a todo, incluso al risotto. Y cuando la hija de su maestro se casó, hizo eso mismo. Muchos dicen que lo que quería era sabotear el festín nupcial porque estaba enamorado de la novia, pero le salió el tiro por la culata.

    Entre los mejores restaurantes de risotto de Milán se incluyen Trattoria Da Abele y Ratanà. Una buena idea es aportar un poco más de consistencia a la comida con un plato de osobuco, un corte transversal de pata de ternera que se sirve sobre una cama de risotto.

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    Foto de Giorgio Minguzzi (CC BY-SA 2.0) modificada

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    Vino en San Gimignano

    La montañosa campiña de la Toscana es famosa por su comida sencilla pero abundante y, por supuesto, por sus excelentes vinos. Los muros del siglo XIII de San Gimignano están rodeados de viñedos que no solo hacen del lugar un destino realmente hermoso, sino que además permiten contar con un suministro abundante de asequibles vinos blancos de Vernaccia. Suelen estar dotados de sabores refrescantes y cítricos, perfectos para acompañar platos frescos de verdura o salados. Entre todos los viñedos, los de Guardastelle y Azienda Agricola Palagetto bien merecen una visita.

    El resto de italianos denominan en ocasiones a los habitantes de la Toscana como mangiafagioli, o comealubias, debido a su rica y sencilla gastronomía que, como bien indica este sobrenombre, suele incluir las alubias en sus preparaciones. Otras delicias que no puedes perderte regadas con un vaso de buen vino son los estofados de jabalí y los bocadillos de lampredotto, preparados a base de estómago de ternera marinado con hierbas y tomate.

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    Espaguetis a la carbonara en Roma

    El gran pasado de la capital italiana ha dejado muchas huellas indelebles en la historia, pero ninguna tan deliciosa como esta selección de salsas para la pasta. Puede que la más conocida sea la cremosa carbonara, que se prepara con queso curado, huevos, guanciale (o en ocasiones panceta) y pimienta. Otras salsas originarias de Roma son cacio e pepe y alla gricia.

    La carbonara es en realidad un añadido relativamente reciente a la cocina italiana, ya que apareció por primera vez a mediados del siglo XX. Es posible que el nombre provenga de la palabra italiana carbonaro (carbonero), y son muchos los que piensan que esta salsa se inventó para proveer a los trabajadores de una comida contundente y sustanciosa. Como hay otras leyendas, bien es cierto que menos originales, es muy difícil saber cuál es la verdadera.

    Aunque hay una gran variedad de tipos de pasta, la más popular en Roma son los espaguetis. Descúbrelo en persona en sitios como Armando al Pantheon y Roscioli Salumeria.

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    Lasaña en Bolonia

    La ciudad de Bolonia, al norte de Italia, nos ha regalado la famosa salsa boloñesa, a cuyo atractivo en todo el mundo solo lo supera el de la pizza. Esta salsa con carne se introduce entre placas de pasta y se riega con bechamel para crear la icónica lasaña.

    Resulta sorprendente que este plato no sea originario de Bolonia, ya que se cree que vino desde Nápoles durante la Edad Media. Desde entonces, cada región de Italia le ha aplicado su propio toque a la receta, aunque son la carne y la leche de las granjas de la región de Emilia-Romaña las que conforman la versión más conocida (y, posiblemente, la mejor).

    Pasea por las hermosas calles medievales de Bolonia hasta establecimientos como Ristorante Al Pappagallo y Trattoria Pizzeria Delle Belle Arti, donde podrás probar excelentes lasañas.

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    Foto de liz west (CC BY 2.0) modificada

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    Pizza en Nápoles

    ¿A quién no le gusta la pizza? Esta enemiga de las dietas cuenta en la actualidad con una increíble selección de variantes, con diferencias en el grosor de la base y en los estilos de la masa, además de los ingredientes, que pueden variar desde el pepperoni hasta la piña. Sin embargo, la original sigue siendo la mejor: la sencilla pizza margarita, recién horneada a alta temperatura en un horno de leña en Nápoles.

    Según la asociación napolitana de pizza Associazione Verace Pizza Napoletana, la auténtica pizza debe ser redonda y tener unos 30 o 35 centímetros de diámetro, una base suave alisada a mano y un borde sencillo. Además, debe añadirse salsa de tomate, aceite de oliva virgen extra y queso, ya sea mozzarella o fior di latte.

    Nápoles cuenta con múltiples y excelentes pizzerías, pero algunas de las mejores son Sorbillo y Di Matteo (obviamente, miembros ambas de la asociación de pizza).

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    Helado en Florencia

    Como capital de la Toscana, Florencia ha contribuido enormemente a la famosa gastronomía italiana. Se la considera la cuna del Renacimiento y ha proporcionado todo tipo de aportaciones culturales rebosantes de elegancia y refinamiento, entre las que se encuentra el no menos importante helado.

    Se cuenta que el origen del gelato italiano data del siglo XVII y que se distingue del helado común en que contiene mucho menos aire, lo que le aporta una textura más abundante y cremosa. Además, la ley determina que debe contener al menos un 3,5 % de materia grasa. Suele tener más sabores que otros postres helados, con opciones tradicionales, como la vainilla, el chocolate, el pistacho y la avellana, que conviven con opciones más modernas.

    Entre los mejores sitios de la ciudad para disfrutar de este popular postre se encuentran Gelateria La Carraia y Vivoli.

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    Tiramisú en Venecia

    La palabra italiana tiramisù se traduciría como "súbeme", y eso es justo lo que hará esta tarta de café, elaborada con huevos, azúcar y queso mascarpone, con todo aquel que se atreva a probarla. Aunque es objeto de discusión en qué ciudad italiana específica se originó este postre de fama mundial durante las pasadas décadas de los 60 y 70, la mayoría coincide en que se trata de Treviso, al norte de Venecia. La propia Ciudad Flotante ha abrazado esta creación vecina a lo grande y podrás encontrar todo tipo de establecimientos especializados en sus múltiples plazas.

    Los venecianos deben de ser realmente golosos, porque la ciudad también es famosa por las baìcoli, unas galletas ovaladas de color dorado, el frìtole, un tipo de buñuelo, y las bussolài, unas galletas de mantequilla con forma de ese, por nombrar solo algunos de sus postres y dulces. Si quieres probar el tiramisú, algunos de los mejores sitios de Venecia son I Tre Mercanti y Alle Testiere.

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    Limoncello en la costa Amalfitana

    El sabor ácido y amargo del limoncello es uno de los más populares para concluir una comida en Italia. Con más de un siglo a sus espaldas, existe cierto debate sobre el origen exacto de la receta, que consiste en la cáscara de limones Femminello Santa Teresa macerados en grapa, un aguardiente de orujo, y, en ocasiones, en vodka. El aceite que se genera de este proceso se mezcla con almíbar para producir el licor, que suele servirse después de comer a modo de bebida digestiva.

    La región de la costa Amalfitana cuenta con algunas tradiciones específicas relacionadas con la forma de servir el limoncello, como utilizar vasos de cerámica helados. Antichi Sapori d'Amalfi es una destilería familiar situada en pleno corazón de la ciudad de Amalfi y produce una bebida de calidad excepcional.

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    Café en Trieste

    Italia es famosa por su café y más del 40 % del producto se importa de Trieste. Se cree que los primeros granos de café en entrar en Europa lo hicieron a través de su puerto y no es de extrañar que, cientos de años después, el lugar siga siendo conocido como la capital italiana del café. La cultura cafetera de la ciudad es única, como en el caso de la versión local caffe triestino, un expreso con nata montada por encima, perfecto para terminar la comida con una nota agridulce.

    Trieste es la cuna de la marca de café internacional Illy, pero te recomendamos también que eches un vistazo a las pintorescas cafeterías históricas para conocer de verdad la ciudad. Muchos de estos establecimientos cuentan con sus propias mezclas y marcas, lo que aportará un poco más de variedad a tu cata de cafés. Lugares como Caffè San Marco y Caffè degli Specchi son algunas de las mejores opciones.

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    Ben Reeves | Huésped compulsivo

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