Hotel apropiado para una estancia tranquila en Londres. Bien comunicado, con paradas de autobús cerca y parada de metro London Bridge a 10 minutos a pie, con la que llegar a cualquier punto de la ciudad. La ubicación también permite llegar en no más de 25 minutos a pie a muchos puntos interesantes. Habitación amplia, aunque la cama no era del todo cómoda, en la línea de la mayoría de hoteles y la temperatura un poco fresquita, sin que pudiésemos cambiarla. Habitación equipada con secador de pelo, amplio espejo en el baño, plancha y tabla de planchar, caja fuerte y tetera.
El desayuno bueno, pero bastante limitado, echamos en falta platos calientes como bacon o huevos (las pancakes muy mejorables).
Personal muy atento y servicial.
Es un buen hotel para una estancia en Londres.