Las instalaciones, en general, son buenas, aunque los tres ascensores actuales parecen insuficientes para dar servicio a todo el hotel y la zona de la piscina del tobogán huele bastante a tubería. La atención en recepción, excelente. Sin embargo, no puedo decir lo mismo del servicio del restaurante, donde algunas camareras fueron cortantes con sus comentarios y algo antipáticas. No me parece lógico, por poner solo un par de ejemplos, que llamen la atención a un niño de 7 años por estar echándose macarrones por sí mismo cuando estaba haciéndolo bien y su madre (que soy yo) estaba detrás para vigilarlo/ayudarlo, o que de malas maneras te digan que no puedes apoyar el plato un segundito en la encimera mientras intentas cortar un trozo de pizza porque los triángulos no están cortados. Y pongo dos ejemplos pero he sufrido y visto más.
Respecto a la limpieza, me pareció justita. El primer día había manchas de sangre fuera del inodoro cuando llegamos y hubo un día que se olvidaron de hacernos la habitación. Otro miembro de la familia, tras dos días sin jabón de manos, pidió a una de las chicas de la limpieza que se lo repusieran y tampoco ese día se lo repusieron. Tuvo que dejar una nota escrita a la mañana siguiente.
Creo que algunas de estas experiencias no se corresponden con un hotel de las estrellas y el precio que tiene Poseidón Resort.