El personal fue extremadamente amable y atento. Siempre intentaron resolver todas nuestras inquietudes y nos brindaron las recomendaciones necesarias para tener una buena estadía y no encontrarnos con sorpresas. Especialmente el recepcionista, Kerem, estuvo siempre disponible para ayudar en lo que fuera necesario. Una recomendación para el hotel es informar que cuenta con ascensores que llegan a la mitad de cada piso; por lo tanto, siempre hay que bajar escaleras. Esto es muy importante cuando uno viaja con personas con lesiones o problemas de movilidad, como era mi caso y, por lo mismo, debiera informarse al huésped antes de la reserva. El resto de las cosas fueron detalles que podrían mejorarse fácilmente, por ejemplo, a la ducha le faltaba una puerta, por lo cual se salía el agua y hacía que el piso se pusiera peligrosamente resbaloso.