Excelente hotel de tres estrellas, casi parece de cuatro. Estupendas instalaciones comunes, salas de lectura, un maravilloso claustro, un espacio exterior agradable en el que sirven también comidas y una decoración exquisita. Nuestra habitación era de buen tamaño, bien iluminada, limpia y con una decoración sencilla y agradable. El desayuno variado y completo. La atención del personal fantástica. Puntos a mejorar en nuestro caso: la cama pequeña para alguien de 1'88, almohadas muy blandas (personal), en agosto sin aire acondicionado (sólo contábamos con un ventilador) nos falló el monomando de la ducha y la persiana se quedaba encallada al subirla hasta arriba. Por último, el parquing, que se queda pequeño por lo menos en la segunda semana de agosto. Pero en resumen, un precioso hotel con personal muy atento, ideal para descansar junto al casco viejo.