Este hotel me gustó mucho. Me alojé allí con mi marido y celebramos nuestros cumpleaños. Lo que me molestó mucho fue que el hotel conocía toda nuestra información y no nos obsequió con ningún detalle, como una simple botella de vino, como suele ser habitual en otros países. Nos ofrecieron una bebida de bienvenida en forma de limonada, pero no pudimos recibirla porque no había personal en la zona de distribución durante varios días. A veces, la señora de la limpieza se olvidaba de darnos toallas limpias, así que teníamos que llamar a recepción y pedir que nos las trajeran. La sauna estaba bien, no era la mejor en la que he estado en mi vida, pero era decente. Los desayunos eran maravillosos. Siempre había seis platos principales, además de opciones adicionales de queso y embutidos, cuatro o cinco tipos de limonada, café, té e incluso champán. He leído muchas reseñas sobre este hotel donde la gente decía que los desayunos eran muy monótonos. Pero seamos honestos, la gente normal no se prepara seis tipos de desayuno todos los días.